ALGUNOS PUEDEN VER MÁS

El millonario filántro, Andrew Carnegie dijo en una ocasión: ¨Entre más envejezco, menos atención pongo a lo que la gente dice y más paso observando lo que hacen¨.

Esta declaración la considero como un consejo y mientras observo lo que la gente hace, más convencida estoy de que las personas idóneas para hacernos compañía son aquellas que pueden ver más allá de lo que a simple vista se ve, porque ellos descubren recursos en lugares que parecían estar áridos, encuentran prospectos en lo que otros veían como ordinarios, crean oportunidades donde parecía que no las había y convierten lo que es común en algo fuera de lo normal. Esta fue la actitud que tuvo Elías al ser enviado por el Señor a la casa de una viuda que vivía en Sarepta de Sidón. Veamos el ejemplo:

¨Vino después a él la palabra del Señor, diciendo:  Levántate, ve a Sarepta, que pertenece a Sidón, y quédate allí; he aquí, yo he mandado a una viuda de allí que te sustente.  El se levantó y fue a Sarepta. Cuando llegó a la entrada de la ciudad, he aquí, allí estaba una viuda recogiendo leña, y la llamó y le dijo: Te ruego que me consigas un poco de agua en un vaso para que yo beba. Cuando ella iba a conseguirla, la llamó y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. Pero ella respondió: Vive el Señor tu Dios, que no tengo pan, sólo tengo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la vasija y estoy recogiendo unos trozos de leña para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que comamos y muramos. Entonces Elías le dijo: No temas; ve, haz como has dicho, pero primero hazme una pequeña torta de eso y tráemela; después harás para ti y para tu hijo.  Porque así dice el Señor, Dios de Israel: “No se acabará la harina en la tinaja ni se agotará] el aceite en la vasija, hasta el día en que el Señor mande lluvia sobre la faz de la tierra.” 1 Reyes 17:8-14 (LBLA).

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